Haruki Murakami, escritor japonés: “Y cuando la tormenta termine, no recordarás cómo lograste atravesarla. Pero una cosa es segura: no serás la misma persona que entró en ella”


En un mundo donde las dificultades suelen vivirse con ansiedad e incertidumbre, Haruki Murakami dejó una reflexión que continúa inspirando a millones de lectores: “Y cuando la tormenta termine, no recordarás cómo lograste atravesarla. Pero una cosa es segura: no serás la misma persona que entró en ella“.

La frase forma parte de Kafka en la orilla, la novela publicada en 2002 que consolidó al escritor japonés como una de las voces más influyentes de la literatura contemporánea. Más que una invitación al optimismo, el pasaje propone una mirada profunda sobre el modo en que las experiencias difíciles transforman a las personas.

En la historia, el protagonista, Kafka Tamura, emprende un viaje marcado por el miedo, la incertidumbre y la búsqueda de identidad. Es allí donde aparece la metáfora de la tormenta: un fenómeno que no puede evitarse, sino que debe atravesarse para descubrir quién se es al otro lado.

Lejos de representar únicamente el sufrimiento, la tormenta simboliza las crisis emocionales, las pérdidas, los cambios inesperados y los desafíos personales que obligan a abandonar antiguas certezas y construir nuevas formas de enfrentar la vida.

Con su estilo característico, que combina realismo, simbolismo y elementos oníricos, Murakami plantea que el verdadero cambio ocurre durante el proceso, incluso cuando la persona no es plenamente consciente de ello mientras lo está viviendo.

Esa idea explica por qué la cita trascendió el ámbito literario y comenzó a utilizarse en contextos relacionados con la psicología, el crecimiento personal y la resiliencia. Para muchos terapeutas, resume con claridad el recorrido de quienes atraviesan una etapa de transformación interior.

La metáfora de la tormenta puede interpretarse como cualquier situación que pone a prueba la estabilidad emocional: un duelo, una enfermedad, una ruptura, una crisis laboral o un momento de incertidumbre.

Durante esos períodos, suele ser difícil comprender lo que está ocurriendo. La prioridad pasa a ser simplemente seguir adelante, muchas veces sin tener una explicación racional sobre cómo se logra resistir. De allí surge la idea de que, una vez terminado el proceso, ni siquiera se recuerda con precisión el camino recorrido.

En psicología existe una noción cercana a esta mirada: el crecimiento postraumático. Se refiere a los cambios positivos que algunas personas experimentan después de atravesar acontecimientos muy difíciles. No significa que el sufrimiento sea deseable, sino que la experiencia puede dar lugar a una mayor fortaleza, nuevas prioridades y una comprensión más profunda de uno mismo.

En ese sentido, la frase también dialoga con el proceso terapéutico. Quien comienza una terapia suele hacerlo en medio de una “tormenta” de pensamientos, emociones o conflictos que dificultan ver alternativas. A medida que avanza el trabajo personal, aparecen herramientas para comprender el origen del malestar, afrontar los miedos y desarrollar recursos que antes no estaban disponibles.

Nacido en Kioto en 1949, Haruki Murakami es uno de los escritores japoneses más leídos del mundo. Sus novelas fueron traducidas a más de cincuenta idiomas y recibieron numerosos reconocimientos internacionales, entre ellos el Premio Franz Kafka, el Premio Jerusalén y el Premio Princesa de Asturias de las Letras.

Entre sus libros más conocidos figuran Tokio blues, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, 1Q84 y Kafka en la orilla, además del ensayo autobiográfico De qué hablo cuando hablo de correr.

Su narrativa se caracteriza por mezclar realidad y fantasía, incorporar referencias constantes a la música occidental y explorar temas como la soledad, la memoria, la identidad, el amor y la transformación personal.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior